LA IMPORTANCIA DE UNA CARRERA NO ES COMENZAR, SINO TERMINAR
"He peleado la batalla, he terminado la carrera, he guardado en la fe."
2 Timoteo 4:7
Toda carrera tiene tres etapas: la arrancada, la carrera en sí y el final. Para ganar hay que completar las tres etapas. De nada sirve tener una arrancada espectacular si a mitad de carrera se nos acaba el entusiasmo o nos detenemos cincuenta metros antes de la meta para contemplar el paisaje.
En la vida de fe, gana el que termina la carrera y no necesariamente quien a lo largo del camino acumula más puntos. El verdadero ganador tiene que estar dispuesto a pagar el precio. Esfuerzo y sacrificio son dos palabras poco populares en nuestros tiempos. Sin embargo, los campeones de Dios son aquellos que no viven por la libre, sino que tienen un estilo de vida esforzado y sacrificado. Esfuérzate y sé valiente, porque tu esfuerzo será recompensado.
Por: Silvia Bolet de Fernández